El pasado martes 1 de abril, en el Museo de Arte Moderno de Santo Domingo, tuvimos un encuentro especial a través del Conversatorio del Equipo Gestor en el marco de la exposición Honesty by Juan Carlos Reyes.

El arte nos hizo cómplices en una reflexión sobre construir un proyecto expositivo con el nivel de entrega que exige. Hablar de Honesty es hablar de procesos, de trayectorias que se entrecruzan y de decisiones que transforman una idea en una realidad tangible. Como curadora y museógrafa, junto a Nelson Ceballos, la muestra ha sido un ejercicio de confianza y de creación absoluta. El montaje, lejos de ser un simple acomodo de piezas en el espacio, es el hilo que teje el relato, el lenguaje invisible que guía al espectador por el universo del artista.

Cada obra de Juan Carlos Reyes tiene su lugar exacto, cada luz, cada vacío, cada pausa se calculó para que la experiencia sea tan envolvente como sincera. Tanto don Nelson como yo, procuramos tener una visión precisa para articular el espacio, traducir esa sinergia en una museografía que realzó la esencia de la muestra y permitió que cada pieza respirara en su justa dimensión con el apoyo de un gran equipo por parte del MAM y de Linesco.

Edwin Espinal nos recordó la importancia de la gestión cultural como el puente que une voluntades y hace posible estos proyectos. Ludwig García, como mecenas, se refirió a la responsabilidad que implica apoyar a un artista y acompañarlo en su crecimiento. Juan Carlos Reyes compartió la historia detrás de su proceso creativo y el impacto de haber transitado entre Santiago y Santo Domingo en la definición de su trayectoria tanto artística como personal.

Este conversatorio fue un testimonio de cómo el arte se sostiene en la colaboración, el amor por lo que se hace y la convicción de que cada exposición es más que un conjunto de piezas: es una experiencia que nos transforma. Y ahí radica el verdadero valor de Honesty.

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