Tres fechas me han bastado para confirmar que este será un torneo bastante exitoso, muy a pesar de que una buena parte de la fanaticada, incluida la suya, está algo decepcionada con el aumento del precio de los tickets por parte de los Leones del Escogido.
Sin embargo, pienso que en las dos fechas en las que han jugado los Leones frente al Licey (viernes y domingo) ese malestar no se vio reflejado en los asientos, pues en el primer choque, con Escogido como dueño de casa, sencillamente hubo una muy buena asistencia en el parque Quisqueya, aunque muchos entiendan lo contrario. Es indudable que los Leones están en su momento y en los últimos años han ofrecido al público algo más que béisbol y, para mí, eso tiene un costo.
Conociendo la psiquis del dominicano, ese es un tema que no tardará mucho en olvidarse, sino solo basta remitirse unos meses atrás cuando el país completo protestó agriamente en contra del “paquetazo fiscal” y resulta que todo subió de precio y no pasó nada.
Lejos de eso, y para no ahondar más en este tema, este torneo ofrece una gran vistosidad, a pesar de que carece de las grandes figuras del béisbol de las Grandes Ligas. Los equipos están armados hasta los dientes con un material nativo que ha llevado la voz cantante en las primeras tres jornadas del certamen.
Me ha impresionado, como a muchos de ustedes, el jovencito jardinero central de los Leones, Gregori Polanco, y su compañero Erik González, además del buen arranque del Licey y de lo bien que ha estado su pitcheo abridor, que sólo ha permitido ocho carreras, una sucia, en 27 entradas. El arranque de las Estrellas y de las Águilas en serio que no me ha tomado por sorpresa, pues ambos equipos fueron de lo mejor en la anterior contienda regular. Más sorprendido he quedado con la enorme cantidad de cuadrangulares que se conectaron en las tres primeras fechas, la mayoría de ellos en el siempre difícil estadio Quisqueya. En fin, para ser cónsono con lo que escribo, pongo punto final a esta entrega para dirigirme al Quisqueya, atraído por la presencia de una increíble historia de talento y perseverancia: Miguel Ángel Sanó. El joven Sanó vale un ticket y más si no es premiun.