Técnicamente el de ayer fue un partido que prácticamente no se puede analizar. La victoria ante Paraguay se venía venir, pues se trata del que probablemente sea el peor equipo del torneo, junto a Jamaica.
Fue evidente una clara superioridad dominicana desde el principio, tanto que hasta le permitió a Orlando Antigua usar a todos los jugadores y a darle una mayor cantidad de minutos a su banca desde los primeros minutos del choque.
Sin embargo, emocionalmente puede que ese triunfo sirviera de aliciente eficaz para que muchas mentes encontraran de nuevo la estabilidad después de dos derrotas que pusieron a prueba la coraza del equipo dominicano.
Ayer fue el descanso de la mente, pero hoy será el descanso del cuerpo y, a juzgar por lo que he visto en cuatro partidos, sencillamente no sé definir cuál es más importante de los dos.
En lo adelante necesitamos que nuestros jugadores se enfoquen totalmente en el propósito señalado y que ni siquiera una posible primera derrota los saque de ese estado. En esta segunda ronda no se permiten errores y uno espera que lo que se haya hecho mal simplemente haya sido corregido.
Hoy es un buen día para reagruparse, máxime tras la victoria.