Las deportaciones masivas que puso en marcha Donald Trump apenas asumió el poder, en enero pasado, podrían afectar también a los migrantes menores de edad que hayan ingresado a EE.UU. sin la compañía de un progenitor o un tutor legal.
Según fuentes conocedoras del asunto, citadas por NBC News, funcionarios del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) planean realizar una operación en todo el país para localizar y eventualmente deportar a esos menores.
El plan consistiría en presentarlos caso por caso ante un juez y, si este determina que no tienen base legal para permanecer en territorio estadounidense, entonces podrían ser deportados.
Según las normativas del país, la Oficina de Reasentamiento de Refugiados del Departamento de Salud y Servicios Humanos está a cargo de albergar, de manera temporal, a los niños migrantes no acompañados una vez que cruzan la frontera. También es responsable de ponerlos en contacto con posibles patrocinadores, tras lo cual personal subcontratado debe hacer un seguimiento del bienestar de cada infante, por lo general mediante un control telefónico a los 30 días.
De acuerdo con las fuentes, los funcionarios del ICE se centrarán en los menores cuyos patrocinadores no hayan respondido a esa llamada telefónica en el lapso estipulado, así como en aquellos que no tienen cita en tribunales para determinar su estatus migratorio.
Aunque las fuentes afirmaron que el operativo podría ponerse en marcha pronto, aún no hay una fecha prevista para ello.