En medio de tensiones globales, los acuerdos comerciales entre República Dominicana y Estados Unidos se han convertido en un tema central para entender el futuro del comercio bilateral. Con la imposición de aranceles por parte del gobierno estadounidense, estos tratados adquieren aún más relevancia.

Desde su entrada en vigor, el Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, República Dominicana y Estados Unidos (DR-CAFTA) ha sido el eje central de las relaciones comerciales entre ambos países.

Este acuerdo no solo abarca bienes industriales y agrícolas, sino también servicios, inversiones y propiedad intelectual. Su objetivo principal es crear una zona de libre comercio que beneficie a todos los firmantes, eliminando barreras arancelarias y fomentando el crecimiento económico.

El DR-CAFTA establece compromisos claros en áreas como la reducción arancelaria, las reglas de origen y la protección de derechos de propiedad intelectual. Por ejemplo, República Dominicana cuenta con plazos específicos para implementar ciertas disposiciones relacionadas con indicaciones geográficas, nombres de dominio y medidas de protección contra la piratería.

Estos avances han permitido un mayor flujo comercial, aunque ahora enfrentan desafíos ante la nueva política arancelaria anunciada por el presidente Donald Trump.

Impacto Económico del DR-CAFTA en RD

Los beneficios del DR-CAFTA para República Dominicana son evidentes. Desde la eliminación gradual de aranceles hasta la promoción de inversiones extranjeras, el acuerdo ha generado oportunidades significativas para sectores clave como textiles, agricultura y servicios.

Sin embargo, la reciente imposición de un 10% de arancel a productos dominicanos podría alterar este equilibrio.

Este anuncio forma parte de lo que Trump llama su “Día de la Liberación” para revitalizar la economía estadounidense mediante la imposición de aranceles que, según él, “nos van a traer un crecimiento nunca visto”.

La medida entrará en vigor el 5 de abril, con un componente adicional que afectará a cada nación a partir del 9 de abril.

Aunque el arancel del 10% es considerado “amable” por el mandatario, representa un desafío significativo para países como República Dominicana, cuya economía está estrechamente vinculada al mercado estadounidense.

Según expertos, el impacto dependerá de la capacidad de adaptación de las empresas locales y la agilidad del gobierno dominicano para negociar exenciones o acuerdos alternativos.

Mientras tanto, sectores sensibles como el agropecuario podrían verse particularmente afectados debido a su dependencia de las exportaciones hacia Estados Unidos.

¿Qué Significa Esto para RD?

La guerra comercial impulsada por Trump pone en jaque la relación comercial entre República Dominicana y Estados Unidos.

Mientras que el DR-CAFTA había allanado el camino para una mayor integración económica, los nuevos aranceles podrían limitar el acceso de productos dominicanos al mercado estadounidense.

Para mitigar este impacto, el gobierno dominicano deberá explorar estrategias como la diversificación de mercados, la mejora de la competitividad local y la negociación de excepciones dentro del marco del DR-CAFTA.

Además, será crucial fortalecer las relaciones diplomáticas para garantizar que los intereses de República Dominicana sean considerados en futuras discusiones comerciales.

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