El domingo 23 de febrero pasado la organización política que me honra presidir, el Movimiento Izquierda Unida, realizó su Séptima Asamblea Nacional de Dirigentes, convocada, con ocasión del 181 aniversario de la independencia, bajo el lema “Por el Rescate de la Soberanía Nacional”, preocupados por el curso que han venido tomando los altos ideales de libertad, independencia y soberanía desde aquel 27 de febrero de 1844, en que un puñado de patriotas declaró nuestra independencia de Haití, posteriormente se libró con gallardía la Restauración de la República (1863-1865) del dominio de España.
Dicha Asamblea, en presencia de representantes de organizaciones políticas y sociales amigas y con tradicionales relaciones, como el Partido Comunista del trabajo, PCT, la Fuerza Boschista, la Comisión Nacional de Derechos Humanos, el Colectivo Todos Juntos, entre otras, aprobó la Declaración por la Soberanía de la Patria, cuyo contenido abarca un análisis sobre las incertidumbres y peligros de los tiempos en que vivimos, la disputa por la hegemonía global y cómo esto está afectando en la República Dominicana y otras naciones de Nuestra América.
El contexto global está marcado por los viejos esquemas de dominación: la amenaza de la injerencia, las intervenciones militares, la ofensiva de los bloqueos económicos y comerciales, convertidos en un nuevo tipo de terrorismo contra los pueblos, y, como consecuencia está cobrando un nuevo ímpetu la supeditación a potencias extranjeras, dejando a un lado principios sagrados como la soberanía, que la ceguera del entreguismo no permite ver como laceran la Patria poniendo en riesgo nuestra existencia independiente como nación.
La pregunta que todos debemos hacernos es ¿qué está pasando? Y reaccionar de manera crítica o autocrítica, reflexiva, proactiva, pero, sobre todo, de manera independiente y soberana, ante el acontecer global y nacional, teniendo presente que ninguna iniciativa de solución podrá ser viable y efectiva sin las herramientas del diálogo y la unidad en la diversidad para defender las causas de nuestros pueblos. Los retos y desafíos del mundo de hoy apuntan a un nuevo orden internacional basado en el multilateralismo en sustitución del mundo decadente unipolar que tenemos hasta el presente. En esto, tenemos que mirar con claridad la confrontación en que se encuentran inmersos Estados Unidos, Rusia, China y la Unión Europea, en sus distintas realidades, claro, sabiendo diferenciar el rol de Rusia y China en la construcción de ese nuevo orden internacional.
Está emergiendo una nueva oligarquía transnacional, que tiende a destruir la soberanía de las naciones; que declara obsoletos conceptos claves como el Estado, la identidad cultural y la historia. Hay una lucha global por el control hegemónico del patrimonio natural de las naciones. Lamentablemente, República Dominicana está siendo blanco de esta situación, evidente con recientes acontecimientos que laceran nuestra soberanía, ante los cuales ningún patriota conocedor de nuestra historia puede quedarse indiferente. Crecen las amenazas a nuestra independencia y dignidad. En nuestro propio territorio la injerencia estadounidense nos dice qué hacer y cómo hacerlo, desconociendo que este país tiene sus propias leyes y es signatario de acuerdos multilaterales que se enmarcan en el Derecho Internacional y el respeto mutuo para todos y entre todos.
A través de nuestra Séptima Asamblea Nacional dimos un primer paso al aprobar la Declaración en Defensa de la Soberanía, misma que fue ampliamente difundida por diferentes medios de comunicación, lo cual agradecemos. Conscientes de que sólo con la unidad en la diversidad podremos enfrentar los retos de estos tiempos duros para salvar el futuro de nuestra Patria, desde esta columna reafirmamos nuestra propuesta por el rescate de la soberanía nacional: Un frente Nacional que se conforme no solo sobre bases ideológicas y donde puedan estar y luchar por sus intereses empresarios, obreros, religiosos, intelectuales, luchadores sociales, líderes comunitarios y políticos. En el marco de este planteamiento haremos nuestros mayores esfuerzos para construir este instrumento en defensa de nuestra soberanía.