Hace unos días, en un taller de liderazgo basado en inteligencia emocional, un participante me decía que quería tener una mejor relación con sus colaboradores. Con preguntas descubrí que no quería, él solo lo deseaba.

Diferencio bien el querer del desear. Son muchos los que me dicen que quieren algo; al preguntarles las acciones tomadas, sus respuestas son excusas que no llegan a la categoría de disculpas.

–¿Cuál es la diferencia entre querer y desear, Diego Sosa?

Es simple, la acción.

Retorno al ejemplo del inicio del escrito. Este caballero decía que quería llevarse bien con sus colaboradores. Al preguntarle qué se lo impedía, me dijo que ellos eran poco esforzados. Le pregunté si les había dado el entrenamiento adecuado, me expresó que estaba demasiado ocupado. Y así siguió con las disculpas que le parecían razones de peso.

–¿Conoces si tienen hijos? –le pregunté.
–¿De qué me sirve eso? –me respondió.
–¿Tienes hijos tú? ¿Cuántos y cómo se llaman?

No me entendió bien y le motivé a que me respondiera. Me dijo y comencé a hablar de sus hijos, le pregunté sus intereses y algo más. En la pausa, le hablé de sus hijos por nombre y alrededor nuestro se aglutinaron varios de los compañeros y le comentaron de sus hijos y les llamaron por sus nombres.

Me miró sonriendo y me dijo: Ya entendí por qué es importante conectar con la vida de mis colaboradores.

Le comenté que mi enseñanza no era que conociera a los hijos de sus colaboradores, sino que investigara y aprendiera lo que tenía que hacer para conectar con ellos, para ser un mejor líder, el que deseaba ser.
Cuando al deseo le pongo la acción, puedo decir que quiero. Es la gran diferencia entre desear algo y lograrlo… la acción, el hacer.

¿Qué harás hoy para convertir un “yo deseo” en un “yo quiero”? Te aseguro que si les pones acciones a tus deseos, tus logros serán muchos más.

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