Lo que mandan a cumplir los artículos 114 y 121 de la Constitución de la República es que el mandatario acuda ante la Reunión Conjunta de las cámaras legislativas a rendir cuentas de sus ejecutorias del año pasado y a explicar las proyecciones macroeconómicas, fiscales, financieras y sociales, lo cual se cumplió ayer a cabalidad, y hasta se puede decir que se fue mucho más allá.
Ese ritual que pudiera ser un simple trámite constitucional, tiene una gran connotación porque la rendición de cuentas de un presidente a su pueblo solamente sucede donde imperan regímenes democráticos, y se trata de un ejercicio de transparencia y señal de salud del sistema institucional, que los dominicanos debemos preservar y defender.
Y además, qué bueno que en lo esencial la comparecencia de ayer de Luis Abinader haya sido una pieza optimista y que se pudieran exhibir logros que están echando las bases para el desarrollo y engrandecimiento de la nación dominicana, y que como remarcó al final de su pieza oratoria es “la primera piedra” para un mañana mejor.
Importante ha sido también que la rendición de cuentas a la nación fue concebida como un mensaje del presidente de todos los dominicanos, y no como el líder del partido gobernante; inclusive, en ningún momento hubo confrontación ni descalificación.
Obvio que habrá quien encuentre omisiones o insuficiencias, o el que difiera de sus puntos de vista, o el que considere que no haya dejado constancia de otros temas.
En nuestro caso, sin algún reparo se pudiera hacer, sería sobre los peligros que acechan y que no fueron abordados por el mandatario, relativos al embate de factores externos de la economía y de la geopolítica que escapan al control local.
Lo mismo se podría decir de las reformas pendientes, algunas estructurales, con todo y que varias, por estar en manos de los congresistas y no dependen del Ejecutivo, al menos se pudo advertir de su urgencia (código penal, código laboral, fusión y supresión de instituciones, entre otras).
Ideal que las últimas líneas de la alocución hayan sido ¡Que viva nuestra Patria!, precisamente porque lo más relevante de la jornada de ayer era el aniversario 181 de la independencia nacional, una fecha gloriosa cuya celebración enaltece a la patria, y que debe convocar a la unión de todos los dominicanos.