El Trastorno del Espectro Autista (TEA), o autismo, es una condición de origen neurobiológico que afecta al funcionamiento del cerebro y del sistema nervioso, se presenta en las primeras etapas de la infancia y se caracteriza por influir en la interacción con el mundo exterior, el contacto con las personas del entorno, y puede generar problemas de comunicación verbal.

La Asamblea General de la ONU estableció el 2 de abril como el Día Mundial de Concienciación sobre el Autismo, cuyo objetivo es contribuir a mejorar la calidad de vida de las personas con esta condición.
Las personas autistas no pueden interactuar normalmente con su entorno ni con los demás, de ahí que su detección temprana es clave para definir el tratamiento que cada persona con esta condición necesita, que es diferente en cada caso.

Hay que partir de que las personas con este desorden neurobiológico son seres humanos que sufren muchas veces el aislamiento, el estigma y el rechazo de los demás, sobre todo cuando son niños, por lo que necesitan de ayuda terapéutica, medicación adecuada en ciertos casos, y sobre todo comprensión y cuidados especiales.

Si bien en 2023 se aprobó en República Dominicana una ley que protege a las personas que padecen de este trastorno, se han generado problemas con su aplicación por la falta del reglamento, y hay quejas de padres por el deterioro en la calidad y los retrasos en las atenciones del Centro de Atención Integral para la Discapacidad (CAID). Inclusive, en febrero la Mesa de Diálogo por el Autismo denunció que la lista de espera para servicios de terapias era de 3,234 familias, por encima de las familias que atiende (2,632).

El lema de este año es “Somos infinitos”, lo que representa la diversidad y multiplicidad de este tipo de personas, que pueden desarrollar capacidades muy especiales, sobre todo porque su cerebro suele funcionar, en algunos casos, como una calculadora que, cuando comienza una tarea, no puede abandonarla hasta haberla terminado.

Las personas que padecen del TEA son tan humanas como cualquiera, sus necesidades básicas de cuidado, alimentación, protección y cariño son las mismas de cualquier niña o niño de su edad, y lo que más necesitan es que se los incluya en todos los ámbitos.

Tratarlos bien, comprender sus características especiales y respetar su condición debiera ser para todos un deber de humanidad.

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